México crece 3.5%, pero la agricultura cae 6.1% ¿qué está pasando en el campo?
En agosto de 2026, la actividad económica nacional creció 0.6% mensual y 3.5% anual, con cifras desestacionalizadas. Las actividades primarias repuntaron 3.5% frente a julio, pero permanecieron 3.3% por debajo de su nivel de un año antes. En cifras originales, la agricultura acumuló una caída de 0.6% entre enero y agosto, en contraste con el crecimiento de 4.5% en la cría y explotación de animales.
La economía mexicana comienza a mostrar señales de recuperación, aunque no todos los sectores están viviendo la misma realidad. Mientras la industria, el comercio y los servicios avanzan, la agricultura registra una caída del 6.1%.
Y aquí nos preguntarnos ¿qué está pasando en el campo mexicano?
En estados como Sonora, la respuesta no es tan sencilla. Venimos de años complicados por la sequía, una reducción importante en la superficie sembrada y costos de producción que siguen presionando el bolsillo de los agricultores.
Es cierto que las lluvias de 2026 nos dieron un respiro y permitieron recuperar parte del almacenamiento de nuestras presas. Pero una cosa es tener más agua y otra muy distinta es convertirla en producción agrícola. Los beneficios no llegan de un día para otro.
Hoy el productor no solo se pregunta si tendrá agua para sembrar, también tiene que tomar desiciones, ¿qué cultivo conviene? ¿cuánto le costará producir? y, sobre todo, ¿a qué precio podrá vender su cosecha?
En la ganadería vimos algo parecido. A nivel nacional la actividad muestra crecimiento, pero en Sonora todavía pesa la incertidumbre que han dejado las restricciones sanitarias en la frontera con Estados Unidos.
Al final, el campo no depende de una sola variable. Podemos tener mejores lluvias, precios internacionales "favorables" o condiciones comerciales más abiertas, pero si los costos no permiten obtener una utilidad razonable, difícilmente veremos una recuperación sostenida.
Por eso creo que el verdadero balance para Sonora no estará únicamente en cuánto llovió durante 2026, sino en cuánto de esa agua podremos transformar en hectáreas sembradas, producción, empleos e ingresos para las familias del campo durante 2027.
Porque recuperar el agua es una buena noticia, pero recuperar la capacidad de producir y hacerlo de manera rentable es el verdadero reto.
Fuentes
INEGI
Las interpretaciones son del autor y no representan la posición de ninguna institución.